lunes, 7 de enero de 2013

Enrique Meneses ha muerto



http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=2594

Del Blog de Gervasio Sánchez de los Desastres de la Guerra.

http://vimeo.com/8794345

 Posted on 7 enero 2013 by Gervasio Sánchez


Aunque sabía que la muerte perseguía a Enrique Meneses pensaba que la esquivaría una vez más como ha hecho tantas veces en los últimos años. Pero la fortaleza humana tiene un límite aunque este gran caballero del periodismo ha luchado hasta su último suspiro
Le visité en su casa hace dos semanas. Le abracé y le besé durante un largo minuto. Hablamos durante casi dos horas. De periodismo, de fotografía, de la vida. Me sorprendió su entereza porque sabía que tenía los días contados. Me enseñó la maqueta de su gran libro fotográfico que no ha podido ver publicado. Me despedí acariciándole la mano consciente de que seguramente sería la última vez que lo vería vivo.
En las conversaciones telefónicas recientes transmitía un gran cansancio como si todo dependiera de un hilillo, pero nunca se olvidaba de mandar besos para la familia. Me han contado que no dejó de hablar de periodismo hasta que cerró sus ojos para siempre.
Me gustaría contarles su historia. Ustedes mismos se darán cuenta por qué admiro a este gran hombre, por qué hay que admirarlo y seguir aprendiendo de sus escritos, de sus libros, de sus fotografías, de sus permanentes lecciones. Cuando se escriba la verdadera historia del periodismo español (en la que espero que no estén los escribas del poder), Enrique Meneses ocupará un lugar privilegiado.
Hace 83 años, su nacimiento coincidió con el crack de 1929. Hace más de 65 años, el 28 de agosto de 1947, cubrió la muerte de Manolete con apenas 17 años y cobró 150 pesetas por este primer reportaje aunque gastó tres veces más en la carrera del taxi que le llevó de Madrid hasta la ciudad andaluza.
Hace 60 años atravesó toda África de El Cairo a El Cabo en busca de una belleza nilótica que había visto en una revista. Hace 57 años cubrió magistralmente la guerra del Canal de Suez en la que murieron varios ilustres periodistas y fotógrafos como Jean Roy y David Seymour, uno de los fundadores de de la agencia Magnum. Hace 55 años, en diciembre de 1957, se encontró con Fidel Castro y Che Guevara en Sierra Maestra.
Sus reportajes en Paris Match sobre aquellos revolucionarios barbudos son parte de la historia del periodismo. Parece que hablamos de prehistoria y, sin embargo, qué reportajes más modernos y frescos que derriban la falacia actual de que la inmediatez es más importante que la reflexión.
Si yo fuera un prohombre dela Televisióniniciaría mi primera emisión con la mejor entrevista posible: Meneses y Castro, frente a frente en la actualidad, recordando aquellos años y pasando revista a más de cincuenta años de historia. Saltarían chispas, pero sería inolvidable.
Hace más de 50 años llegó a Nueva York coincidiendo con la crisis de los misiles en Cuba, fue testigo de la marcha dela Libertadque lideró Martin Luther King y fotografió el acto de inscripción de la primera estudiante negra en una universidad estadounidense.
Hace 46 años dirigió la revista Cosmópolis acompañado por las mejores plumas de la época. Hace 40 años formó parte del equipo de Los Reporteros, un  clásico de la historia de la televisión.
Hace casi 20 años llegó a Sarajevo en pleno cerco salvaje. Allí lo conocí. Tenía la edad de mi padre y seguía yendo a las guerras porque amaba el periodismo como el primer día. Me impresionó verle subir las escaleras del hotel Holiday Inn (el ascensor nunca funcionaba) a pesar de sus dificultades respiratorias. Me reí mucho cuando me contó que había engañado a su familia diciéndole que se había ido a un safari a Kenia.
Cuando hace 12 años empecé a dirigir anualmente un Seminario de Fotografía y Periodismo en Albarracín (Teruel) el primer ponente fue Enrique Meneses. Un sábado a primera hora se dirigió a 150 personas que no le conocían de nada. Estuvo una hora y media contando historias periodísticas  con esa majestuosa capacidad narrativa que sólo los privilegiados derrochan. Para muchos fue un inolvidable descubrimiento y se lo agradecieron con un aplauso eterno. Porque Enrique absorbía a los que lo escuchaban, tenía el don de la palabra y manejaba el lenguaje como pocos.
Sus reportajes en Paris Match ayudaron a salvar a Abu Simbel, los impresionantes templos del sur de Egipto. Entrevistó a Abdel Krim a quien su padre había combatido, a los reyes Faisal II de Arabia Saudita y Huseín de Jordania, al Dalai Lama en seis ocasiones, conoció a Piccaso, Dali y Luis Miguel Dominguín y fue testigo de la boda grecoespañola de los actuales Reyes.
Su libro de memorias “Hasta aquí hemos llegado” (publicado por Ediciones del Viento en  2006) es, sin duda, el mejor que he leído en muchos años y debería forma parte de los planes de estudios en la universidades y masters de Periodismo.
El texto, escrito con gran brillantez y un ritmo endiablado, penetra en un pozo de sabiduría sin fondo que te atrapa hasta su última línea.  Es un compendio de gran periodismo.
Pero si hacemos una encuesta entre los jóvenes estudiantes de periodismo será difícil encontrar a alguien que sepa quién es Enrique Meneses. Si nos acercamos a las redacciones, quizá algún veterano comentará: “¡Pero si se murió hace años!”. Pues no: ha estado vivo, coleando y haciendo gran periodismo, utilizando los últimos avances tecnológicos, hasta el final de su vida.
Sorprende que apenas haya recibido invitaciones para explicar su visión del periodismo puro cuando es difícil encontrar a alguien que trasmitiese mejor sus experiencias.
Enrique Meneses tampoco ha tenido suerte en el frecuente reparto de premios. Deberíamos preguntarnos por qué esta bendita profesión tantas veces exalta a los periodistas mediocres y a los trinchados en la rueda del poder mediático y olvida a los verdaderos pura sangre como Enrique Meneses.
Ojalá su muerte sirva para recuperar la figura de uno de los periodistas imprescindibles de nuestra historia. Querido Enrique, me alegro de que por fin descanses en paz.


miércoles, 2 de enero de 2013

Encuentro con el Arzobispo de Zaragoza por motivo de la JMJ 2011


Encuentro del día 24 de agosto en la Catedral de la Seo de Zaragoza con D. Manuel Ureña Pastor, Arzobispo de Zaragoza y hermanos de Comunidades Neocatecumenales de Domus Galilea, Soria y Aragón. Para dar gracias por los frutos de la peregrinación de JMJ 2011 realizada en Madrid.














Ver Fotos de Encuentro hermanos de Zaragoza y Domus con Arzobispo de Zaragoza




domingo, 4 de noviembre de 2012

Se sienta precedente legal de que cualquier persona puede sacar fotos, aunque salgan policías


Se sienta precedente legal de que cualquier persona puede sacar fotos, aunque salgan policías

por Javier Díez
Lunes, 29 de Octubre de 2012 13:58
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Se sienta precedente legal de que cualquier persona puede sacar fotos, aunque salgan policías
Tamara, fotógrafa de contrainfo, sale absuelta tras negarse a entregar la cámara,y el juez reconoce que cualquier ciudadan@ puede sacar a policías por si necesita denunciarlos. Se sienta así un precedente legal contra la pretensiones del gobierno...
Tamara, fotógrafa que estaba realizando fotos en la Marcha de Parados que el pasado 19 de julio pasó por el túnel de Guadarrama en la autopista A6, en su camino a Madrid, ha sido absuelta de la falta de que venía siendo acusada por la Guardia Civil.
La sentencia del Juzgado de Instrucción argumenta que puede fotografiarse una actuación policial si la finalidad es legítima, entendiendo por tal según doctrina del Tribunal Constitucional, supuestos de relevancia pública o los casos en los que la grabación pretenda evitar o descubrir hechos delictivos, sin que “las limitaciones policiales a estos derechos por 'razones de seguridad ciudadana' sean tan amplias”, como esgrimió el oficial de la Guardia Civil denunciante.
Asimismo se argumenta la irrelevancia penal de una eventual orden policial para que la fotógrafa dejara de hacer fotos, por posible vulneración de la intimidad de los agentes actuantes, pues dicho “ataque a la intimidad no se habría producido todavía, sino que el requerimiento es preventivo y previo a una ulterior actuación que no se ha producido en el momento del requerimiento”.
Durante el juicio el oficial de la Guardia Civil decidió mantener la acusación a pesar de que la Fiscal pidió la absolución, al no apreciar norma ninguna que obligara a la fotógrafa a entregar su cámara al oficial para que visionara las fotos y borrara las que estimara “comprometedoras”.
El abogado defensor pidió la absolución para la fotógrafa al encontrarse ejerciendo el derecho fundamental a comunicar (y recibir) información veraz por cualquier medio de difusión (art. 20, 1 d) de la Constitución), y la Sentencia núm. 6/1981 del Tribunal Constitucional, que dice claramente que de este derecho fundamental gozan todos los ciudadanos, no solo los profesionales de la información.
La sentencia hace asimismo un interesante excurso sobre la legitimidad de los agentes de la autoridad en un estado democrático de derecho, donde “no toda orden emanada de un agente de las FCSE debe ser acatada ciegamente en pro del principio de seguridad”, debiendo ser analizada “en cada caso cuando un ciudadano no se enfrenta violentamente ni se niega injustificadamente a obedecer una orden sino que la discute de modo pacífico y al menos racionalmente fundado”, recordándonos asimismo que el estado de derecho se construye mediante la vinculación de todas las personas públicas y privadas a la ley, donde esta tiene por objetivo el reconocimiento y tutela de los derechos fundamentales.
En opinión del abogado defensor, “estamos ante un supuesto de arbitrariedad y abuso policial que simplemente esta vez no les ha salido bien, pero en muchas ocasiones las actuaciones policiales impiden el ejercicio de derechos fundamentales básicos, como el de reunión o manifestación, o la libertad de expresión e información, derechos que son esenciales para la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, por lo que actitudes como la de Tamara, que viene fotografiando e informando de toda esta actividad ciudadana desde mayo de 2011, son simplemente admirables y dignas de proteger e incluso promover, animando a todos los ciudadanos a convertirse en informadores de los demás usando sus cámaras, móviles, etc”.

Sentencia completa: [PDF 16 MB]
Ultima modificacion el Lunes, 29 de Octubre de 2012 14:36


jueves, 10 de noviembre de 2011

(V). La luz

http://webosfritos.es/2011/07/como-fotografiar-comida-v-la-luz/


Cómo fotografiar comida (V). La luz

En todas las disciplinas artísticas visuales hay un elemento esencial: la luz. Nuestras recetas deben parecer apetitosas en nuestras fotos, y la luz será en buena medida responsable de ello. Voy a exponer unos conceptos básicos de la luz en la fotografía para adentrarnos a continuación en los aspectos compositivos.
Bodegón en clave baja
La luz: diafragma y obturador
La fotografía es la plasmación de una imagen en un soporte sensible a la luz. La cantidad de luz que alcanza el sensor se regula mediante dos mecanismos:
  • Por un lado, el diafragma, que tal y como ya hemos visto en anteriores capítulos de este serial, es el orificio de tamaño variable que determina la cantidad de luz que alcanzará el sensor en un tiempo determinado. Ya vimos que está situado generalmente en el objetivo en una posición central.
  • Por otro, el obturador, que es el mecanismo que se acciona y permite el paso de la luz en el instante decisivo en que pulsamos el botón de disparo. Este mecanismo permanece abierto en el momento del disparo un tiempo variable, influyendo por tanto en la cantidad de luz que alcanza el sensor
Podemos hacer un símil con una manga de regar: imaginemos que tapamos el extremo de la manguera con el dedo, y abrimos el grifo un poco nada más. Para regar unas plantas necesitaríamos quitar el dedo del extremo de la manguera unos cuantos minutos. En cambio, si abriéramos el grifo al máximo, necesitaríamos quitar el dedo un tiempo menor. El grifo actúa de diafragma y el dedo, de obturador.
La profundidad de campo
Pero, ¿da igual? Siguiendo con el símil jardinero, evidentemente a las plantas les llegará la misma cantidad de agua, pero la diferencia está en el cómo. Poco tiempo y mucha agua significan mucha presión: podemos quitar la tierra. Pues en fotografía pasa algo parecido, con un efecto que ya vimos al hablar del foco, y que es laprofundidad de campo: cuanto menor sea la abertura del diafragma, es decir, cuanto más prolongada sea la exposición, mayor será el rango de distancias en el que los objetos salen nítidos en la fotografía; por contra, cuanto mayor sea la abertura, mayor será el desenfoque.
Consejo
Nosotros debemos ajustar abertura y velocidad en función de la profundidad de campo que busquemos para nuestra composición, según el efecto que deseemos.
La sensibilidad
Pero hay un tercer factor que influye en la luz: la sensibilidad. Este concepto deriva de las películas tradicionales, que reaccionan de distinta manera ante la luz según el tamaño del grano de los haluros de plata con que se fabrican. De las escalas que se usan para películas la era digital asume la ISO, pero solo con el valor ASA: 100, 200, 400, etc.
Los sensores actuales tienen su sensibilidad intrínseca, y el control de sensibilidad ISO lo que hace es referirlo a la escala habitual. Variar la sensibilidad nos permite, por así decirlo, alterar el nivel mínimo de luz frente al cual el sensor reacciona, pudiendo así tomar fotos con una iluminación más escasa. Esto tiene un precio, y es el tan temido ruido, esos puntitos dispersos de color, generalmente en tonos más claros, que hace que las zonas oscuras de la foto aparezcan como poco nítidas, y en algunos casos incluso como sucias.
Hay una gama de valores ISO entre los cuales vuestra cámara se comportará de un modo más o menos homogéneo, pero a partir de un determinado valor, comenzará a adquirir protagonismo el ruido en las zonas de menos iluminación. Aquí os dejo dos ejemplos de esto, fragmentos ambos de la foto que encabeza este artículo, junto con otras tomas realizadas con distintos ajustes de ISO.
En este primero quiero que os fijéis en dos zonas: la madera y la piel del melocotón más cercana a la cereza. Si pasáis el ratón por los valores ISO del pie de foto, veréis que la madera pierde la veta a partir de ISO 800 —muy poco—, siendo más perceptible en ISO 1600, y perdiéndose por completo para ISO 3200. Fijaos sobre todo en el trozo entre el melocotón y el albaricoque. En la piel del melocotón veis que empiezan a aparecer puntitos a partir de ISO 800, se hace más patente con ISO 1600, y para ISO 3200 es un continuo de grano.
En este segundo ejemplo quiero que os fijéis en otras dos zonas: el triángulo oscuro entre pera, plátano y cereza, y las cerezas, en la esquina inferior derecha. Si pasáis el ratón por los valores ISO del pie de foto, veréis como en el triángulo oscuro empiezan a aparecer puntos más claros a partir de ISO 800, haciéndose muy abundantes en ISO 3200. En las cerezas notaréis que se pierde la textura brillante por completo a ISO 3200, si bien se empieza a notar también desde ISO 800.
Por último os haré notar que en los brillos no notaréis ninguna diferencia en ninguna de las dos series. El ruido se manifiesta en las sombras.
Consejo
Tendréis que hacer vuestras pruebas correspondientes con distintos valores de ISO y tomar nota del valor máximo que podéis usar sin que el ruido sea manifiestamente perceptible.
Luz e iluminación
Una vez expuestos estos aspectos técnicos básicos de cómo llega la luz al sensor de nuestra cámara, vamos a ver como afecta la luz en su viaje desde la fuente luminosa hasta los objetos que queremos fotografiar. Debemos aprender a usar la luz como un elemento más de la fotografía. Igual que aprendimos a encuadrar y a posicionar la cámara frente a nuestra escena, hemos de aprender a iluminarla, a usar la luz en beneficio de nuestra fotografía.
El tamaño
La fuente emisora de luz determinará aspectos importantes de nuestra fotografía. En primer lugar nos importa el tamaño de la misma. Así, una fuente de luz puntual, es decir, con una tamaño relativamente pequeño con respecto a lo fotografiado, dará unas sombras con un contorno muy definido, que se denominan duras. Es la sombra que produce el flash de nuestra cámara sobre cualquier objeto que fotografiemos. Por el contrario, con una fuente de luz cuyo tamaño sea equivalente o superior al de nuestra escena lograremos unas sombras suaves, con transiciones entre luces y sombras muy diluidas, y sin un borde preciso. Podemos aumentar el tamaño de nuestras luces con un difusor, que puede ser cualquier material traslúcido de color blanco y que no sea muy tupido, por ejemplo, una tela blanca. Os los podéis hacer vosotros mismos con tela y un aro o marco de metal, y los venden hechos en tiendas de fotografía y en internet. Próximamente haré un post de accesorios de luz, y os daré tiendas y modelos.
Aquí veis la misma escena iluminada con luz directa del sol —dura— y tamizada con una sábana que actúa de difusor —blanda—. Como siempre, si pasáis el ratón por encima de ambos textos podréis observar la diferencia. Notad que incluso parece que cambia la dirección de la luz.
Consejo
En general, lograremos una imagen más agradable con luces difusas y sombras suaves, por lo que será recomendable hacerse con unos difusores o con unas ventanas —conjuntos de luz con reflector y difusor, de los que también daré precios y direcciones próximamente— para iluminar nuestras escenas. Si tenéis garantía de luz solar, podéis usar como difusor una sábana blanca: sólo tendréis que buscar como sujetarla.
El color
Otro aspecto muy importante de la luz es el color. Si habéis hecho alguna vez un retrato al atardecer, habréis observado que los tonos son mucho más anaranjados que si hiciéramos esa misma foto al mediodía: lo que ha cambiado es, evidentemente, la luz.
Pues bien, toda fuente luminosa tiene una temperatura de color, más cálida o más fría, y que matiza todo aquello que ilumina. Cualquier cámara digital ajusta la temperatura de color de cada toma automáticamente, aunque algunas permiten predeterminar esta temperatura de color de forma manual: es el balance de blancos. Si sois fotógrafos experimentados podéis ajustarlo manualmente, pero en general usaréis el modo automático.
La principal precaución que debemos tener con este tema es el de no mezclar fuentes luminosas con distinta temperatura de color. Cuando se hace, el color empieza a sufrir la consecuencias —la cámara no sabe que temperatura de color elegir— y aparecen blancos que tiran a anaranjado junto a otros que tienden a azulado.
En este ejemplo podéis ver este efecto. He usado una lámpara halógena y otra de bajo consumo. Tienen temperaturas de color muy distintas, y se nota en las sombras que proyectan cada luz por separado. En el recuadro de la derecha podéis ver una ampliación de la sombra que crea la luz halógena con el melocotón. Dicha zona sólo recibe la luz, por tanto, de la otra lámpara, y presenta un blanco más azulado. En el de la izquierda he ampliado una zona de la sombra que crea la lámpara de bajo consumo, solamente iluminada por tanto por la luz halógena, y mucho más anaranjada.
Balance de blancos con detalle
Consejo
No se deben emplear fuentes luminosas con distinta temperatura de color. Es preferible menos luz, pero de una sola temperatura.
Si usáis luz natural, sabed que la temperatura de color del sol también varía a lo largo del día, y se hace presente en todas las orientaciones, menos en la Norte: la luz del día de una ventana orientada a Norte es un tesoro que debéis aprovechar. ¡Suertudos! Cuanto más se aleje del Norte, más se empezará a poner de manifiesto el cambio de tonalidad a lo largo del día.
La intensidad
La intensidad de la fuente luminosa determinará el equilibrio entre los valores de la terna Abertura/Velocidad/Sensibilidad. Según el efecto que queramos conseguir con la foto, en cuanto a profundidad de campo, ruido y posible movimiento del sujeto elegiremos ya los valores concretos.
De la profundidad de campo ya hemos hablado con la debida extensión.
En cuanto al ruido, creo que huelga decir que hay que mantener la sensibilidad por debajo de 400 ISO —yo siempre uso 100 ISO—. En cualquier caso, no está de más hacer unos disparos del mismo motivo usando varios valores ISO, para decidir luego en el ordenador, con la imagen al 100% de aumento, cuál es el mejor para vosotros, y usar ese por defecto para todas vuestras fotografías.
El tema que más puede condicionaros la necesidad de mayor intensidad luminosa es que participen en las fotos sujetos en movimiento, y queráis que éstos aparezcan nítidos. En este caso existe un límite a la velocidad, y depende ya de la escena, lo que se mueva el sujeto y demás, pero tiene que ser en cualquier caso más rápida que 1/60″, y preferentemente, de 1/125″. Esto obligará a tener una determinada intensidad luminosa, que deberéis lograr con luces de mayor potencia, en caso de no ser suficiente la que tengáis.
La dirección
Por último, quiero hablaros de lo que quizás sea la propiedad que más puede caracterizar a una buena fotografía gastronómica: la dirección que lleva la luz cuando alcanza nuestro plato de comida. Esto, que podríamos contestar con un ‘Pues, ¡la que trae desde la ventana!’, no es ninguna tontería. Todos —sí, todos— hemos empezado haciendo fotografía culinaria como si se tratase del arte de retratar croquetas, y nada más lejos de la realidad. Si para un retrato —como norma general— necesitamos cierta presencia de luz en el rostro del retratado, con la comida hay que darle un giro de 180º a la situación, y pensar que como norma general donde tiene que haber luz es en la parte de atrás de la comida, procurando que no incida directamente en el objetivo. Con esto conseguiremos realzar cuatro cualidades que darán prestancia a nuestra comida:
  • Volumen: la luz debe llegar desde cualquier dirección con tal que no sea desde la cámara, para que desde la cámara se puedan apreciar las sombras que son las encargadas de modelar el relieve, y nos permiten percibir el volumen.
  • Textura: debemos aplicar los mismos criterios, puesto que al fin y al cabo la textura no es sino un volumen a muy pequeña escala.
  • Transparencia: no hay nada para apreciar la sutileza de una lechuga como iluminarla al trasluz. Por lo tanto, con este tipo de alimentos, lo que mejor va a funcionar siempre es iluminar desde atrás.
  • Brillo: si por el contrario, estamos fotografiando una crema, una carne o un guiso, en los que la transparencia carece de importancia, una iluminación trasera nos va a producir los necesarios brillos para que nuestro plato luzca apetitoso.
Ya hablaremos más adelante de este tema en detalle y con ejemplos, porque considero que es el más importante.
Os recuerdo los enlaces de los otros capítulos:

(IV). El foco. Aplicación

http://webosfritos.es/2010/06/como-fotografiar-comida-iv-el-foco-aplicacion/


Cómo fotografiar comida (IV). El foco. Aplicación

¿Hay alguien ahí? No sé si quedará alguien todavía con ganas de leerme después delúltimo ladrillo. En él expuse los conceptos teóricos relativos al enfoque, foco, nitidez y profundidad de campo, y los factores que influían en ésta última. Hoy aprenderemos a conocer de antemano la profundidad de campo, para poder dominar el foco de nuestras fotos.
La aplicación de este concepto dependerá mucho de vuestra cámara. Los que uséis una compacta de gama media tendréis menos alternativas que los que dispongáis de una réflex, pero cada uno hará el cesto con los mimbres que tenga.
Como calcular la profundidad de campo
Antiguamente los objetivos llevaban unas marcas en su parte fija junto al anillo de enfoque que indicaban de una manera aproximada la profundidad de campo para cada abertura. Aquí veis un ejemplo de enfoque a 1,30 m que da muy poca profundidad de campo para una abertura de f/2, mientras que para f/16 la profundidad aumenta a desde poco más de 1 m hasta casi 2 m; es decir pasamos de unos pocos centímetros hasta casi un metro.
En los objetivos actuales, en su mayoría zoom, es imposible que aparezcan estas marcas, debido a que la abertura es variable según la posición del zoom. Únicamente los veréis en objetivos de focal fija, generalmente alojados dentro de una ventanita en el objetivo.
Pero no hay que preocuparse; en la red hay multitud de herramientas que nos permiten calcular la profundidad de campo. En DOFMaster tenéis una muy completa. Eligiendo el modelo de cámara, la distancia focal, y la distancia de enfoque, se puede determinar la abertura a usar para conseguir una determinada profundidad de campo.
Por ejemplo, si tuviéramos una Canon EOS 1000D, con el zoom EFs 18-55 extendido a tope, a 55mm y enfocando a 90 cm —las distancias de enfoque se deben medir desde la marca Ø que hay en el cuerpo de la cámara hasta el objeto a fotografiar— tendríamos una profundidad de campo de sólo 5,4 cm para una abertura de diafragma de f/5,6 (2,6 cm por delante, 2,8 cm por detrás), mientras que cerrando a f/32 la profundidad de campo aumenta hasta 31 cm (13 cm por delante, 18 cm por detrás)
Podéis observar además que al cambiar de modelo de cámara se actualiza el tamaño del círculo de confusión. Para el ejemplo usado sería de 0,019 mm.
Me diréis, con razón, que lo único que os falta es una escapadita al ordenador para enfocar ese plato que se va enfriando. En DOFmaster también podéis imprimir una tabla para vuestra cámara y objetivo, que os permitirá fijar la abertura para el rango de distancias que queréis tener nítido.
Con los mismos datos de partida del ejemplo antes utilizado, si mi plato está a 90 cm y mide 23cm de diámetro, necesitaré unos 12cm por delante y por detrás para que el plato salga completamente enfocado. Entrando en la tabla vemos que la distancia más cercana es 1 m, para la cual necesitaríamos desde 0,88 hasta 1,12 m. Esto nos lleva a tener que escoger una abertura de f/22 para tener 12 cm por delante y 16 cm por detrás (0,88—1,16).
Tengo una compacta
Los que tengáis una compacta me diréis que dónde está el botón del diafragma. Lo normal es que no podáis controlar la abertura del diafragma —salvo que sea un modelo de gama alta— por lo tanto no tiene sentido hablar del cálculo de la profundidad de campo. Pero según vimos en el capítulo anterior, tres factores determinaban la profundidad de campo: abertura, distancia al objeto y distancia focal, con lo que para lograr una profundidad de campo mayor o menor tendréis que jugar con los otros dos factores. Salvo que sepáis la abertura de vuestra cámara no váis a poder realizar ningún cálculo, por lo que la aproximación en estos casos será siempre empírica: disparar, ir al ordenador, y decidir si se necesita más o menos profundidad de campo. No obstante, algunas cámaras muestran la abertura en su pantalla al revisar la fotografía, y en último caso, es un dato asociado a la imagen (uno de losdatos Exif) que se puede consultar con cualquier programa de edición de fotografía y seguro que con el software propio de la cámara. En cualquier caso, recordad:
Para obtener mayor profundidad de campo deberemos optar por:
  • Alejarnos del objeto
  • Usar el zoom al mínimo
Por el contrario, para obtener una profundidad de campo menor deberemos elegir entre:
  • Acercarnos al objeto
  • Usar el zoom al máximo
Ante todo tenéis que tener presente una cosa: acercarse o alejarse de objeto supone reencuadrar la escena de otra manera. Si intentáis que la escena sea la misma ampliando o reduciendo el zoom lo que ganéis con la distancia al objeto lo perderéis, exactamente en la misma proporción, con el zoom. Un recurso que sí podréis utilizar es el de separar radicalmente lo que tiene que salir enfocado del resto de elementos, y colocar la cámara de manera que no se perciba esa separación, es decir, más a ras del objeto.
Un último consejo para el uso del zoom: usarlo al mínimo y acercándose mucho al objeto produce grandes deformaciones. Es preferible alejarse y tirar de zoom.
La misma escena de la imagen de los vasos del comienzo del post tomada con una compacta y el zoom al máximo luce así:
Según los datos EXIF, se disparó a f/5,8 y 1/30″.
Por no aburriros con más fotos y comparativas, os resumiré que las compactas están limitadas sobre todo por las distancias focales, muy inferiores a las de cualquier réflex, y por la imposibilidad de usar un objetivo de focal fija, que tienen unas aberturas mucho mayores, y permiten reducir drásticamente la profundidad de campo. El tamaño del sensor juega a favor de las compactas, pero no lo suficiente.
Aun así, creo que queda demostrado que con una compacta se puede hacer una foto decente.
Enfocado o desenfocado, esa es la cuestión
La pregunta fundamental es saber cuánta profundidad de campo necesitamos. Si no hay una parte de la foto claramente reconocible como enfocada, una profundidad de campo excesivamente reducida produce la sensación de desenfoque generalizado. Tiene que haber un borde perfecto, un elemento claramente reconocible como enfocado. En el extremo opuesto, si todo está enfocado, el ojo no sabrá dónde detenerse. Pero la técnica de la profundidad de campo no es sino otra herramienta en manos del fotógrafo para transmitir su mensaje. Y tiene tanta importancia como la composición o la luz.
Aplicación a la fotografía gastronómica
La escena y la composición general de la foto determinarán en gran medida la profundidad de campo que debamos elegir. No es lo mismo fotografiar un pan totalmente aislado en la escena que rodeado de abundante atrezzo. Veamos algunos ejemplos. que espero que nos ayuden a entender el problema.
Sopas, cremas, patés…
En general cualquier comida líquida , fluída o viscosa. La regla es que debe estar nítida toda la superficie de la comida. El foco se aprecia únicamente en el borde de las sopas —en las cremas depende de su textura y consistencia—, por lo que si limitamos mucho la profundidad de campo, sólo se verá enfocada una pequeña franja central, pero al tratarse de una superficie continua, el ojo la percibe como desenfocada toda ella. Lo podéis ver en esta crema de lentejas, con la zona enfocada marcada en verde y la desenfocada, en rojo:
A pesar de no ser una superficie totalmente plana y tener cierta textura y volumen, parece desenfocada. Corrigiendo la profundidad de campo queda así:
La zona verde sigue igual, mientras que la zona en rojo ha ganado en nitidez de manera extraordinaria, viéndose completamente enfocada.
Sopas, cremas, patés… con picatostes u otros sólidos
La mera inclusión de un elemento sólido en la crema hace que cambie el problema. Aun cuando sigue apreciándose el efecto de desenfoque, el elemento sólido se erige en protagonista, y estando perfectamente enfocado, el desenfoque de la crema pasará totalmente desapercibido:
Veis que el recuadro rojo enmarca una zona desenfocada, pero como hay protagonista… Yo prefiero esta, totalmente enfocada:
Observaréis que la zona en rojo tiene la misma nitidez que la verde.
Series
Las series de elementos constituyen sin lugar a dudas el mejor campo de experimentación de la profundidad de campo. Resultan muy agradecidas y son realmente fotogénicas. Da igual que uses los consabidos tres elementos, que arriesgues poniendo dos y componiendo de otra manera, o que pongas una pandilla. La regla es: enfoca perfectamente una y desenfoca todo lo demás.
Con dos también funciona:
Panes y masas
Con los panes y bizcochos podemos llegar a tener los mismos problemas que con cremas y sopas, especialmente al fotografiar panes abiertos con el corte situado en oblicuo con respecto a la cámara. Si sólo aparece nítido un fragmento muy estrecho del corte del pan, el ojo tenderá a apreciarlo como desenfocado por completo. En esta foto podéis ver este efecto, al haber disparado con una abertura muy grande, a f/2,8; en el recuadro verde, el punto de foco perfecto, y en el rojo, un ejemplo de lo desenfocado.
Cerrando el diafragma a f/16 la profundidad de campo aumenta, lográndose un enfoque generalizado en todo el corte.
No obstante, el recurso del efecto bokeh puede ser muy efectivo, para barras y bizcochos sin abrir. En este caso yo os recomiendo que el extremo más próximo a la cámara permanezca en el campo de nítidez, y que todo lo desenfocado quede detrás. A veces nos pasa que enfocamos un punto intermedio de la barra, y el pico, de frente a la cámara, queda desenfocado y se ve mucho. Es preferible enfocar un poco más cerca para que lo desefocado quede lo más atrás posible.
Con magdalenas, bollitos y elementos de tamaño reducido, el problema del foco se simplifica, y, en general, habría que aplicar lo expuesto para series.
Sólidos
Con todos los ejemplos vistos hasta ahora, ya os imagináis por dónde van los tiros… Valdría con aplicar lo expuesto para bizcochos y panes sin abrir, aunque generalmente el tamaño será inferior, por lo que el desenfoque se centrará en los elementos de attrezzo de la foto. Si son varias piezas, como la foto de las setas rellenas que os traigo a continuación, podéis aplicar también lo expuesto para series.
En general, creo que éstas son las que menos problemas presentan.
Y hasta aquí el asunto foco. No dudéis en preguntarme si os encontráis con algún caso y no acertáis por dónde tirar. Intentaré ayudaros lo antes posible. Necesito iluminación divina para hablaros de la iluminación que ansiosamente esperáis. ¡Hasta la luz!